El Día Mundial del Agua es una celebración internacional de concienciación que se celebra anualmente el 22 de marzo desde 1993, establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 22 de noviembre de 1992.

Historia

El origen del Día Mundial del Agua se remonta a la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, conocida también como la Cumbre de la Tierra, celebrada en Río de Janeiro en 1992. Fue durante este evento que la AGNU adoptó la resolución de instaurar una jornada dedicada a enfatizar la importancia del agua dulce.

Esta iniciativa tenía como finalidad sensibilizar acerca de la gestión sostenible de los recursos hídricos y destacar el papel vital del agua en el desarrollo sostenible, abordando la crisis hídrica y apoyando la consecución del Objetivo de Desarrollo Sostenible 6: garantizar el acceso al agua y al saneamiento para todos de aquí al 2030.

Celebración

Cada 22 de marzo, el mundo celebra el Día Mundial del Agua, una fecha elegida para concienciar sobre la importancia crítica del agua dulce y promover una gestión responsable de este recurso esencial. La primera conmemoración tuvo lugar en 1993, marcando el inicio de una serie de eventos y actividades anuales coordinadas por ONU-Agua. Estas iniciativas buscan no solo educar y sensibilizar sobre los desafíos hídricos globales sino también impulsar políticas y prácticas sostenibles. Entre las actividades destacadas se encuentra la publicación del Informe Mundial sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos, que proporciona análisis y recomendaciones clave para los tomadores de decisiones.

Década del Agua para el Desarrollo Sostenible (2018-2028)

Esta iniciativa de la ONU busca mejorar la gestión y acceso al agua para apoyar el desarrollo sostenible, erradicar la pobreza y asegurar el bienestar humano, en línea con la Agenda 2030. Iniciada el Día Mundial del Agua de 2018, esta década promueve la cooperación y el desarrollo de capacidades para alcanzar metas relacionadas con el agua. Se centra en la gestión integrada de recursos hídricos y en fortalecer las acciones para cumplir los objetivos globales, continuando el legado de la década 2005-2015: Agua para la Vida.

ONU-Agua juega un papel crucial en coordinar las acciones de más de 30 organizaciones de las Naciones Unidas enfocadas en el agua y el saneamiento, con el fin de actuar unificadamente ante los desafíos hídricos. Su labor se centra en tres ejes: informar políticas para guiar decisiones, monitorear e informar sobre avances, e inspirar acciones para mejorar la gestión del agua como por ejemplo definiendo el tema anual del Día Mundial del Agua.

1994: Cuidar de nuestros recursos hídricos es trabajo de todos
1995: Mujer y agua
1996: Agua para ciudades sedientas
1997: El agua en el mundo: ¿Resulta suficiente?
1998: Aguas subterráneas. El recurso invisible
1999: Todos vivimos aguas abajo
2000: Agua para el Siglo XXI
2001: Agua y Salud
2002: Agua para el Desarrollo
2003: Agua para el futuro
2004: El agua y los desastres
2005: El agua fuente de vida
2006: Agua y cultura
2007: Afrontar la escasez de agua.
2008: Saneamiento.
2009: Compartiendo el agua compartiendo oportunidades.
2010: Agua limpia para un mundo sano.
2011: Agua para las ciudades: Responder al desafío urbano.
2012: El mundo tiene sed porque tenemos hambre.
2013: Cooperación en la esfera del agua.
2014: Agua y Energía.
2015: Agua y Desarrollo Sostenible.
2016: El agua y el empleo.
2017: ¿Por qué desperdiciar agua?.
2018: La respuesta está en la naturaleza.
2019: No dejar a nadie atrás.
2020: Agua y cambio climático.
2021: Valoremos el agua.
2022: Aguas subterráneas: hacer visible lo invisible.
2023: Acelerar el cambio.
2024: Aprovechar el agua para la paz.

Informe Mundial de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos

La UNESCO creó el Programa Mundial de Evaluación de los Recursos Hídricos (PMAH) en el año 2000, en respuesta a un llamamiento de la Comisión de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible (CDS) para elaborar un panorama mundial periódico, a nivel de todo el sistema de las Naciones Unidas, sobre el estado de los recursos hídricos dulces en términos de cantidad, calidad, uso y gestión.

Cada año, en la fecha del Día Mundial del Agua o en fechas cercanas, se publica un nuevo Informe Mundial sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos, con el fin de proporcionar a los responsables de la toma de decisiones herramientas para formular e implementar políticas hídricas sostenibles. Este informe es coordinado por el Programa Mundial de Evaluación de los Recursos Hídricos (PMAH) de la UNESCO en nombre de ONU-Agua. El tema anual del Día Mundial del Agua está alineado con el enfoque del informe.

La edición de 2026 del Informe se centra en el agua y el género.

Desigualdad de género en tiempos de crisis

El cambio climático, la escasez de agua y los desastres hidrometeorológicos están agravando las desigualdades de género existentes, en particular en contextos de escasez de agua y proclives a desastres. El género sigue siendo un factor determinante clave de la vulnerabilidad, ya que determina la exposición al riesgo, así como el acceso a los sistemas de alerta temprana, el apoyo a la recuperación y la seguridad de los medios de subsistencia a largo plazo. La evidencia muestra que el cambio climático afecta desproporcionadamente a las mujeres: un aumento de 1 °C en la temperatura reduce los ingresos de los hogares encabezados por mujeres en un 34% más que en los hogares encabezados por hombres, mientras que las horas de trabajo semanales de las mujeres aumentan en un promedio de 55 minutos en comparación con los hombres.

Un llamamiento a abordar las desigualdades de género en el acceso al agua y el liderazgo

El informe ofrece recomendaciones concretas para impulsar progresos significativos:

  • Eliminar las barreras legales, institucionales y financieras a la igualdad de derechos de las mujeres al agua, la tierra y los servicios.
  • Aumentar la financiación y la planificación presupuestaria que tengan en cuenta las cuestiones de género, con mecanismos sólidos de control y transparencia.
  • Invertir en datos sobre el agua desglosados por género para exponer las desigualdades y orientar las políticas.
  • Valorar la mano de obra no remunerada relacionada con el agua en las decisiones de planificación, política tarifaria e inversión.
  • Consolidar el liderazgo y la capacidad técnica de las mujeres, particularmente en los campos científicos y técnicos de la gobernanza del agua.
  • Ir más allá de las soluciones de «bajo coste» que dependen del trabajo no remunerado y acentúan la desigualdad.

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