
Tegucigalpa, Honduras. El Banco Central de Honduras (BCH) presentó al público el Programa Monetario (PM), instrumento mediante el cual comunica su visión sobre la evolución reciente de la economía, las proyecciones macroeconómicas para los próximos dos años (2026-2027), así como los lineamientos y medidas de política a implementar; con el fin de cumplir lo establecido en su Ley, contribuyendo así en la formación de las expectativas y
generando certidumbre entre los agentes económicos.
Contexto Internacional
El informe señala que «Los datos disponibles hasta febrero de 2026 mostraban un panorama económico internacional favorable, pese a los efectos de las políticas arancelarias. No obstante, el choque por el aumento en el precio del petróleo derivado del conflicto en Medio Oriente ha elevado la incertidumbre y está impactando la actividad económica y la inflación a nivel mundial, debido a su efecto directo en los precios de materias primas
(combustibles, fertilizantes y alimentos -principalmente-) y en los costos de transporte, así como en la
postergación en la flexibilización de las condiciones financieras globales».
En ese contexto, el Fondo Monetario Internacional (FMI), en su Informe de Perspectivas de la Economía Mundial de abril de 2026, señala que las proyecciones de corto plazo para la economía mundial son altamente inciertas; por lo que, en su escenario base para 2026, revisó a la baja la tasa de crecimiento económico mundial y prevé una mayor inflación. Para 2027, se espera un mejor desempeño, asociado a la disipación gradual del choque desde mediados del presente año.
No obstante, dado el grado de incertidumbre, es difícil anticipar la duración e intensidad de los efectos del conflicto, por lo que de ampliarse el mismo, podría generar mayores repercusiones sobre el crecimiento y la inflación mundial.
Contexto Nacional
Además de las condiciones internacionales adversas, la nueva administración del BCH encontró a inicios de 2026 importantes desafíos, destacando: una emisión monetaria acelerada con potenciales presiones de inflación; rigideces en el mercado cambiario, debido a excesos de trámites administrativos para el acceso de divisas; tasas de interés sobre saldos que se mantienen rígidas; así como una posición patrimonial del BCH inferior al límite meta, reduciendo la capacidad del BCH para ejecutar su política monetaria con mayor flexibilidad.
En este contexto, durante 2026, la mayor absorción monetaria mediante la utilización de los distintos instrumentos del BCH, ha permitido reducir el crecimiento de la emisión monetaria a un dígito -de 16.5% a 7.3%- y al mismo tiempo, mantener un buen manejo de la liquidez, lo que contribuyó a reducir la inflación, situándose en 3.94% a marzo de 2026. Cabe destacar que, sin acciones oportunas de política monetaria, la inflación se hubiese ubicado en alrededor de 4.4%, lo cual implicó un costo para la autoridad monetaria de aproximadamente L700 millones, cubriéndose con recursos propios del Banco Central.
En lo referente a los pronósticos de inflación, hasta febrero de 2026 estos indicaban que continuaría reduciéndose; sin embargo, desde el choque internacional de los precios de los combustibles a partir de marzo de 2026, se ha observado un aumento en los precios de algunos bienes importados y mayores costos de transporte. Lo anterior, podría tener efectos de segunda vuelta por ajustes en los precios de los bienes y servicios por mayores costos de producción y posibles ajustes salariales por pérdida del poder adquisitivo.
De esta forma, las proyecciones de inflación indican riesgos al alza y su trayectoria futura dependerá de la duración e intensidad del choque.
Bajo este contexto, el BCH está realizando acciones para afrontar los efectos de estos choques externos, destacando que:
➢ La postura actual de política monetaria y la gestión oportuna de la liquidez está ayudando a contener las presiones inflacionarias de demanda agregada.
➢ Los avances importantes en el fortalecimiento patrimonial del BCH, refuerzan los mecanismos de mediano y largo plazo, lo que permite estar preparado para ejecutar su política monetaria con el fin de cumplir su mandato de estabilidad de precios.
Adicionalmente, en febrero de 2026, el BCH implementó un Plan con medidas encaminadas a la eliminación
de rigideces en el mercado cambiario, mediante una simplificación operativa y administrativa para facilitar
el acceso de divisas. En este sentido, se ha observado una disminución en la demanda anticipada de divisas
y un menor ritmo de deslizamiento cambiario, el cual registró una depreciación acumulada de 0.80% al 23
de abril de 2026, inferior a la observada el año previo (1.37%).
En este contexto, la acumulación de RIN fue de US$1,039.0 millones al 23 de abril de 2026, permitiendo alcanzar un saldo histórico de RIN de US$11,345.0 millones. Dicho nivel refleja el esfuerzo de la política monetaria y permite que el país se encuentre mejor preparado para enfrentar los actuales choques exógenos externos, que implican términos de intercambio menos favorables respecto a 2025.
En lo referente a la conducción de la política monetaria, pese a las presiones inflacionarias por los choques de precios de petróleo y aplicación de aranceles, el BCH mantiene el nivel actual de la Tasa de Política Monetaria (TPM), lo que permite mantener una brecha positiva en términos nominales y reales respecto a la tasa efectiva de la FED, contribuyendo a reducir el riesgo de arbitraje y a mantener un mercado cambiario equilibrado para reducir los riesgos de pérdida de RIN. Lo anterior, aunado a la evolución de la liquidez del Sistema Financiero y de la evolución del crédito -que no genera presiones inflacionarias por el lado de demanda agregada- validan la decisión de mantener la actual postura de la política monetaria sin ajustes en el nivel de la TPM.
Cabe señalar, que pese a los choques adversos del contexto internacional que enfrenta el país, se prevé que la economía hondureña continúe siendo resiliente, con una tasa de crecimiento en el rango de 3.0%– 4.0% al cierre de 2026 y 2027; desempeño impulsado -en particular- por el sostenimiento de la demanda interna, destacando el mayor consumo privado y un mejor desempeño de la inversión privada -principal motor de crecimiento económico-.
En resumen, la actual crisis internacional impactará en la economía hondureña, principalmente en la actividad económica e inflación. En dicho contexto, el BCH reafirma su compromiso de seguir utilizando los instrumentos a su disposición con el fin de atenuar la propagación de estos choques de oferta, por lo que continuará dando seguimiento cercano a la evolución de los principales indicadores económicos, tanto externos como internos, que puedan afectar el nivel general de precios y, por ende, las expectativas de inflación.», destacó el informe.


