
- Asfura sostuvo una reunión con el CEO, empresa brasileña para impulsar un proyecto que contempla la instalación de una planta procesadora del cultivo de soya en el país.
- La iniciativa busca ampliar la producción agrícola, generar empleo y reducir la dependencia de importaciones de combustibles.
Tegucigalpa, Honduras. Una iniciativa explora la oportunidad de inversión agroindustrial con la empresa brasileña Be8, especializada en biocombustibles, tras una reunión sostenida entre el presidente hondureño, Nasry Asfura y el presidente de la compañía, Erasmo Carlos Battistella y establecer una ruta orientada a instalación de una planta procesadora de biodiésel.
El secretario de Agricultura y Ganadería, Moisés Abraham Molina, explicó que el acercamiento es resultado de varios meses de conversaciones y el siguiente paso será avanzar en las condiciones legales, técnicas y productivas necesarias para concretar el proyecto.
El proyecto contempla comenzar con una planta de procesamiento de soya pero la capacidad podría ampliarse gradualmente conforme aumente la producción del grano.

El plan podría alcanzar unas 200 mil hectáreas de cultivo de soya y generar alrededor de 100 mil empleos directos permanentes, cifras preliminares al desarrollo y ejecución del proyecto.
«Permitiría sustituir parte de las importaciones de harina de soya, cuya demanda aumenta anualmente, y abrir oportunidades para fortalecer la actividad agrícola y la industria de biocombustibles», indicó.
En materia energética, el funcionario explicó que una eventual mezcla de biodiésel del cinco por ciento, contemplada en la propuesta de reforma a la Ley de Biocombustibles, podría contribuir a reducir la dependencia de hidrocarburos importados.
Aclaró que el efecto sobre los precios de los combustibles dependerá de las condiciones de los mercados internacionales.
El gobierno revisará las reformas a la Ley de Biocombustibles que deberán someterse al Congreso Nacional y comenzará a organizar una unidad de trabajo para identificar zonas aptas para el cultivo, introducir distintas variedades de semillas y validar su adaptación a las condiciones agrícolas hondureñas, agregó el funcionario.
La propuesta busca articular la inversión industrial con el desarrollo agrícola nacional, con potenciales beneficios para la generación de empleo, la producción de materias primas y la diversificación de la matriz energética de Honduras.

