
- World Vision hace un llamado a la justicia climática: los fondos para pérdidas y daños y adaptación deben llegar a las comunidades más vulnerables y a la niñez.
Tegucigalpa, Honduras. World Vision ha publicado los resultados de su Diagnóstico Rápido Regional CA4, realizado en junio de 2026 con 698 hogares de familias agricultoras y siete grupos focales de agricultores, agricultoras y personas cuidadoras en zonas del Corredor Seco de Guatemala, Honduras y El Salvador.
El estudio documenta tres impactos que se refuerzan mutuamente: lluvias irregulares o ausencia de lluvias asociadas al fenómeno de El Niño, un fuerte aumento en los precios de los alimentos y los fertilizantes, y la capacidad muy limitada de las familias para afrontar ambos impactos al mismo tiempo.
Los hallazgos llegan en un momento decisivo
Según el diagnóstico, existe una probabilidad del 90 % de que El Niño persista hasta noviembre de 2026 y, durante eventos de intensidad moderada a fuerte, las pérdidas de maíz y frijol en el Corredor Seco pueden superar el 30%.
Las reservas de alimentos de la primera cosecha se agotan antes de la cosecha de postrera: el período crítico para actuar comprende de octubre de 2026 a enero de 2027.

Lo que nos dicen las familias
- 85,2 % enfrentó lluvias tardías, irregulares o ausencia de lluvias (97,8 % en Guatemala y 83,2 % en Honduras).
- 91% afirma que los fertilizantes son más caros o difíciles de conseguir, y el 66,9% redujo o dejó de utilizar al menos uno de los insumos agrícolas.
- 60,9% enfrenta escasez de reservas de alimentos.
- 32,1 % presenta señales claras de deterioro en la alimentación de niñas y niños (56,2% en Honduras).
- 64,7 % ha adoptado estrategias negativas para afrontar la situación; la venta de ganado es la más común.
- Solo entre el 13% y el 18 % recibe algún tipo de asistencia social o humanitaria.
La situación se agrava por el impacto económico relacionado con el conflicto en el estrecho de Ormuz. Según el diagnóstico, los precios mundiales de la urea han aumentado un 115% desde finales de 2025 y los del petróleo, un 37%. En Guatemala, el precio de un quintal de urea pasó de Q305 a Q471.
“Las drásticas variaciones climáticas provocadas por El Niño en el Corredor Seco ya están ocurriendo, y las familias más vulnerables son precisamente las que más están sufriendo.
La temporada de lluvias irregular o fallida ha reducido significativamente el rendimiento de los cultivos y, por lo tanto, las familias tienen menos dinero para comprar sus propios alimentos, semillas y fertilizantes.
Lo que todavía no está ocurriendo en la magnitud necesaria es el flujo de financiamiento climático destinado a apoyar a estas familias”, señaló Joao Diniz, líder regional de World Vision en América Latina y el Caribe.
Una cuestión de justicia climática
Las familias del Corredor Seco contribuyen muy poco a las emisiones globales, pero soportan todo el peso de sus consecuencias. Por ello, World Vision plantea que esta crisis debe abordarse como una cuestión de justicia climática y de cumplimiento de los compromisos asumidos en la COP30, celebrada en Belém en 2025.
Los países acordaron impulsar el objetivo de triplicar el financiamiento para la adaptación climática de aquí a 2035, y se abrió la primera convocatoria para solicitar recursos del Fondo de Respuesta a las Pérdidas y los Daños. “Estamos a un mes de la COP y a pocos días del Día Mundial de la Alimentación.
Debemos abordar urgentemente las amenazas ambientales que ya afectan a las familias del Corredor Seco y de otras regiones, como la Amazonía, donde el hambre y la malnutrición amenazan la vida de niñas y niños. Esto no se trata de sustituir a los Estados ni a las comunidades, sino de lograr que los fondos se apoyen en quienes ya están presentes en el territorio. Esa es la forma más rápida y responsable de proteger a la niñez”, afirmó Luis Corzo, director de Iniciativas de Acción Climática.

Cuatro llamados urgentes de World Vision
- Acceso directo y simplificado. El Fondo de Respuesta a las Pérdidas y los Daños y los fondos de adaptación deben habilitar mecanismos de acceso para las comunidades, las organizaciones locales y las organizaciones basadas en la fe, con criterios de elegibilidad basados en la vulnerabilidad, en lugar de exigir que cada solicitud se atribuya a un evento específico.
- La niñez en el centro. Los fondos deben informar qué proporción de los recursos llega a niñas, niños y adolescentes. Asimismo, la seguridad alimentaria infantil debe monitorearse mensualmente en las zonas más afectadas.
- Una hoja de ruta para triplicar el financiamiento para la adaptación. Esta debe incluir una línea de base, metas anuales, recursos otorgados mediante subvenciones y una proporción medible destinada a acciones locales y a pequeños productores agrícolas.
- Preparación antes del próximo impacto. Se debe proteger y priorizar el financiamiento para la preparación comunitaria y la acción anticipatoria —incluidas las alertas tempranas, las reservas de alimentos y las transferencias monetarias, junto con medidas de adaptación y mitigación para la agricultura familiar.
Un puente de más de 50 años para llegar hasta las comunidades
World Vision es una organización humanitaria y de desarrollo con más de cinco décadas de presencia en América Latina y el Caribe. Esta continuidad ha permitido invertir de manera sostenida en las capacidades de las comunidades, los gobiernos locales, los líderes comunitarios y las organizaciones basadas en la fe, que conocen a cada familia y cada camino. Esta red local permite que los recursos lleguen hasta las comunidades más alejadas, con protección de la niñez y mecanismos de rendición de cuentas ante la comunidad.
Estamos presentes antes, durante y después de las crisis: la misma red que impulsa el desarrollo comunitario puede activar la respuesta ante emergencias y acompañar los procesos de recuperación.
Nota metodológica
La muestra fue seleccionada de manera intencional. Los resultados constituyen estimaciones indicativas de las zonas estudiadas y no son representativos de cada país ni del conjunto del Corredor Seco.

