
Esto publicó en sus redes sociales el presidente del Congreso Nacional, Luis Redondo:
«Todos los hondureños tenemos claro que no volveremos al narco-régimen de las 10 familias y sus dos partidos políticos Nacional y Liberal. Junto al pueblo, unidos, sacamos del poder al hombre que fue sentenciado culpable por una corte federal de Estados Unidos de conspirar para traficar más de 400 toneladas de cocaína, responsables —según el propio Departamento de Justicia— de 4.5 mil millones de dosis y de la muerte de incontables ciudadanos estadounidenses y hondureños.
Y resulta absolutamente inaceptable que hoy pretendan respaldar electoralmente a ese narcotraficante y a todo el Partido Nacional que inundó de toneladas de cocaína a los Estados Unidos, destruyó familias enteras y golpeó directamente a los mismos contribuyentes y electores estadounidenses. Este criminal se burlaba y se jactó diciendo que había metido cocaína “hasta por las narices” al pueblo estadounidense.
Como lo expresó el propio Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes de Estados Unidos con la pretensión de indultar a un narcotraficante a gran escala:
“Nada demuestra una postura firme contra las drogas como indultar a un narcotraficante que un jurado estadounidense condenó por enviar cocaína a Estados Unidos. El indulto de Trump a Juan Orlando Hernández destroza el estado de derecho y desmiente cualquier afirmación de que Trump se toma en serio la idea de detener el flujo de drogas mortales a nuestras comunidades.”
Las cortes y los fiscales de Estados Unidos que combaten el narcotráfico deben poner bajo escrutinio inmediato a quienes, desde Washington, por puro cálculo político, están intentando liberar a criminales condenados. Permitir eso sería tirar a la basura años de investigación, cooperación internacional, trabajo de inteligencia y operaciones que costaron vidas. Esa irresponsabilidad no solo traiciona a las víctimas: también mancha el prestigio de las instituciones estadounidenses dedicadas a enfrentar el narcotráfico, como las Cortes y las Fiscalías.
Estos narcotraficantes han destruido la vida de millones de estadounidenses y miles en Honduras; no son “errores”, son asesinos de comunidades enteras. Por eso, los electores y contribuyentes de Estados Unidos no deben respaldar a quienes le otorgan impunidad a delincuentes que sus propias cortes encontraron culpables.
Honduras respalda plenamente la labor de los jueces y fiscales estadounidenses que luchan contra el narco. Siempre estaremos del lado de quienes defienden la ley y la vida, jamás del lado de quienes protegen, financian o intentan liberar a quienes inundaron de droga a su propio país.
Mientras algunos intentan revivir a un criminal condenado, Honduras mantiene viva su memoria: 12 años y 7 meses de resistencia, una victoria popular histórica en 2021 y un pueblo que decidió recuperar su soberanía sin arrodillarse ante nadie. Honduras no se vende, no se negocia, no se entrega, y no permitirá jamás que desde el extranjero intenten imponernos a los mismos responsables del golpe, del saqueo del Estado, la venta del territorio y del narcotráfico.
El bipartidismo golpista, corrupto y narcotraficante está derrotado. Por eso ahora recurren a la manipulación mediática, a promover la injerencia extranjera y a la presión política desesperada.
Es tan infame que hayan ido a ofrecer reactivar las ZEDES, lo que significa entregar el territorio nacional, y cortar relaciones con determinados países con tal de recibir apoyo para volver al poder.
Es igualmente vergonzoso que Salvador Nasralla y Nasry Asfura actúen como títeres serviles de los 25 grupos de poder y de las 10 familias que durante décadas secuestraron al país y que ahora impulsan el indulto del narcotraficante Juan Orlando Hernández.
Honduras ya no es aquella nación sometida.
Hoy mostramos crecimiento económico, inversión social, estabilidad macroeconómica, la reducción de homicidios más significativa de nuestra historia y un proceso democrático que avanza con paso firme. Ese progreso no lo van a detener ni los narcos, ni sus partidos, ni las élites financieras que mueven sus hilos desde afuera.
Este 30 de noviembre, LA PALABRA VUELVE A SER DEL PUEBLO en las URNAS.
Todos sabemos perfectamente quién es la única persona que está verdaderamente capacitada para gobernar el país con seriedad, con capacidad y conocimiento, representa la resistencia, la dignidad y la refundación.
Honduras ha despertado y no volverá jamás a manos de ningún narco ni a quienes los sirven.»
LUIS REDONDO
Presidente Congreso Nacional de la República de Honduras